Si la
mayoría de personas, descubriéramos las muchas virtudes de este alimento multi-vitamínico,
y lo económico que le sale a nuestro bolsillo, seguro que pasaría más a menudo
por nuestra mesa.
Pero el
encontrarlo en el apartado de vísceras, nos hace en muchos casos darle de lado
sin pensar en sus ricas proteínas y minerales.
A los
niños, si se lo preparáis muy troceadito, ni pensarán lo que es y querrán
repetir.
Para los
mayores, es fácil de comer y les aporta una proteína muy necesaria en esta
etapa de la vida.
Entre sus
numerosas propiedades nutricionales, posee un alto contenido en vitamina B12,
que nos ayuda en la construcción de los glóbulos rojos, y a evitar la anemia.
Los
higaditos de pollos ecológicos, poseen mayor contenido en vitamina B2 o rivoflavina, que nos ayuda a reparar los
tejidos, en especial la buena salud de nuestra piel, uñas, cabello y el
interior del tracto gastrointestinal.
También
tiene una buena cantidad en vitamina B5 y Selenio que ayudan a nuestras glándulas
tiroides a mantenerse saludables.
Y casi
todas las del grupo B, además de calcio, selenio, potasio, magnesio….
Y no quiero
aburriros con todas sus vitaminas y minerales, que ya os digo que son
muuuuchos, pero si lo preparáis de un modo sencillo, como en este caso,
obtendréis un sabroso coctel de vitaminas que ofrecer a vuestros comensales.
INGREDIENTES:
½ Kg. De higaditos
de pollo
1 vaso de
vino blanco
1 vaso de
caldo de pollo
6 ajos
Harina, sal
y aceite de oliva.
PREPARACIÓN:
Limpiar los
higaditos cuidadosamente, eliminando los restos de grasas y la bolsita de hiel
que en algunos casos viene en el centro y es semi-verdosa, porque amarga.
Lavarlos y
secar con papel de cocina.
Trocear en
pequeños trocitos con unas tijeras de cocina.
Y ahora el
truco para no pasarnos con la harina: “Introducir un par de cucharadas de
harina en una bolsa de congelar, e introducir los higaditos troceados en ella,
cerrar la bolsa y agitar, para que todos los higaditos se impregnen de una fina
capa de harina, lo que le dará un puntito a la salsa”.
Poner una
sarten con aceite al fuego, pelar y picar finamente los ajos, y cuando comience
a estar caliente el aceite, saltearlos hasta que comiencen a tomar color.
Echar los
higaditos y mezclar con los ajos, bajar el fuego y mover a menudo. ¡¡Cuidado
que saltan!!
A
continuación añadir el vino, dejar evaporar e incorporar el vaso de caldo.
Rectificar de sal, mover agitando suavemente la sartén y dejar hacer unos 10
minutos más.
Podéis
acompañar de una tacita de arroz hervido, mezclar con el caldo de los higaditos
y…
¡¡¡SALUD Y
DISFRUTAD!!!



